Amor a primera vista!

Mi trabajo hace que tenga que salir a visitar las casas de justicia de varias provincias de Buenos Aires; bajaba de la estación del tren en Merlo algo abatida por cada una de las historias que acababa de escuchar sobre miles de eventos traumáticos a los que se puede estar expuesto:  mujeres golpeadas, hombres vulnerados, niños violentados y un innumerable numero de cosas que hace que se cuestione sobre la confianza, la justicia, la vida, la muerte, la bondad y la maldad en un mundo; así,  estaba dispuesta a prender mi cigarrillo con el animo de liberar tanta carga cuando de repente escucho una suave vocecita cerca de mi, volteo y mi mirada se poso en el, no pude evitarlo y  me encanta!, me emociona cuando lo veo, me hace sonreír, ¿Y yo? Yo creo que también.

La verdad no es nada agraciado, posee una precaria embarcación desprovista de adornos, se ve como el orden del mundo destruyo su cuerpo y en su voz la decepción generada por aquellos que alguna vez amo y decidieron traicionarle; a pesar de todo esto, sus hermosos ojos brillaban y nuestras miradas se entrelazaban. Así que su prolija envestidura paso aun segundo plano y decidida comencé a dar pequeños pasos hacia el. Podría ser que me rechazara, era simple, me acercaba dispuesta a saber un poco de el. Me le acerco y le digo “hola”, su respuesta me dejo atónita, dada con un matiz de ternura “miau miau”,  era el gato mas feo que había visto en mi vida, muy flaco, con su cola partida probablemente por un accidente, su pelo que mostraba todo el trajín de la calle, pero sus ojitos cautivan a cualquiera, así que le digo “ven” y tímidamente comienza acercarse acompañado de su hermoso “miau miau”, tuvimos una conversación dada entre su característico sonido y mi a veces innecesario lenguaje verbal. Le pregunto quieres comida y me dispongo a comprar una lata de atún en un kiosco que observo esta a unos 3 metros, increíblemente el sigue cada uno de mis pasos, entro al kiosco, pido una lata de atún y la señora que me atiende me mira con cara de loca y me dice: “vos tené cuidado, ese animal debe ser peligroso”, peligroso? Que podria hacerme si apenas lograba caminar, es triste observar que estamos inmersos en un mundo medido por la belleza exterior, pero poco me importaba aquello, porque estaba experimentando lo que es el amor a primera vista hacia un ser puro y libre de maldad aunque esta seguramente toco a su puerta en manos de algún humano.

Luego de que se comito casi todo el atun, con su hermosa mirada dijo gracias y tomo la firme decisión de ser mi compañero de viaje, tuvimos una conversación un poco extraña y en mi cabeza la idea de que iba hacer, no puedo llegar así no mas a encerrarme en la oficina con un gato que además no es de aquellos que seducen con su pelaje. Finalmente llegamos y mientras estaba sumida en este pensamiento, un grupo de niños de los que acuden al programa, que a su temprana edad han tenido que ser protagonistas de la perversidad que se entreteje día a día en el mundo al igual que mi nuevo amigo, comienzan a  disfrutar mutuamente de su compañía, ríen, juegan y se brindan ese amor que alguna vez vieron desfallecido.  Deciden darle de comer, hacerle una casa con sus pequeñas manos para protegerlo del frió y abiertamente solicitan que se quede allí para ellos. Me era imposible decir que no, pero detrás de ello estaban las miradas de algunos adultos solicitándome no diera permiso para ello, pero era tarde porque yo también me había enamorado de ese pequeño ser que un día gris apareció de la nada, no solo a alegrar mi día, sino la de esos angelitos que estaban allí también para el. Así son los niños, desinteresados e inocentes, es una verdadera pena crecer y dejar esto atrás con el pasar de los años, seguramente el mundo seria otro si guardáramos por lo menos un poco de esa inocencia mientras crecemos.